Su presidente, José Bahamonde, aseguró que el principal objetivo es “contener al vecino y tener un proyecto a futuro”, destacando que “la junta vecinal tiene que ser un órgano sin color político”.
La Junta Vecinal Natividad se conformó a fines del 2008 para organizar un planteo de varios vecinos, pero luego de solucionado el problema decidieron continuar trabajando y avanzar en distintas problemáticas, es por ello que se organizaron en una comisión directiva, tienen inscripción municipal, publican un boletín informativo y hasta tienen un perfil en la red social Facebook, en la cual comentan novedades en forma continua. Actualmente esta junta vecinal abarca a cuatro barrios (los denominados 46 viviendas, 90 viviendas, 65 viviendas y 54 viviendas, que conforman el barrio Natividad de Jesús) con un total de aproximadamente 250 familias y se consolida como una de las juntas más fuertes y mejor organizadas de la ciudad, al punto de tener un proyecto para un espacio multifunción y sede propia, que será construido con créditos obtenidos a través del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda.
Contener
En este marco, Prensa Libre dialogó con Jorge Bahamonde, presidente de la junta, quien destacó que la idea es “contener al vecino y tener un proyecto a futuro”, asegurando que se trabaja “para que nuestros niños tengan un lugar donde jugar, que estén tranquilos, que no haya un accidente de tránsito, que el barrio esté contenido moralmente y que el vecino encuentre a alguien que tenga la oreja predispuesta a escuchar”, y luego llevar la voz del vecino como un reclamo concreto ante quien corresponda, aunque con resultados diversos, ya que explicó Bahamonde que “hay una respuesta positiva en algunos casos, negativa en otros” y dio como ejemplo cuando se solicitó en la sesión barrial del Concejo Deliberante que se realizó en el 2009, cartelería identificatoria de las calles y “hoy están marcadas las calles”.
Sin política
Bahamonde tiene como premisa que “la junta vecinal tiene que ser un órgano sin color político” y destaca que, en realidad, debe funcionar “mancomunadamente con el político de turno, que es el que tiene que resolver problemas que tenga el vecino, sea del color político que sea” y en este mismo sentido asegura que no piensa que una junta vecinal pueda ser un factor de poder o un generador de presión, sino simplemente un nexo entre los problemas de los vecinos y las posibles soluciones y asegura que si bien es presidente de una junta vecinal, “no dejo de ser un vecino más y el municipio tendría que escuchar a un vecino y a mi como representante de una junta vecinal por igual, a los dos nos tienen que escuchar”. En este marco, hizo referencia a la relación con el municipio, la cual consideró “excelente”, ya que “las veces que hemos pedido que nos reciban nos han recibido”, de la misma forma que el Concejo Deliberante, comentando que los concejales “han colaborado y hubo respuestas, algunas no en el tiempo que hubiéramos querido pero hemos tenido una respuesta”. En tanto, con el Gobierno provincial únicamente hubo contacto con el IDUV, llegando incluso a reunirse con su Presidente semanas atrás, cuando éste presentó un proyecto de espacio multifunción que sería construido luego de la veda invernal.
Innovar
La estructura de una junta vecinal es relativamente nueva en Santa Cruz, y si bien en la ciudad de Caleta Olivia existen varias organizaciones de este tipo que tienen importante influencia en las actividades de Gobierno, en Río Gallegos el fenómeno no se dio de la misma manera, aunque existe una fuerte tendencia al crecimiento que es aplaudido por Jorge Bahamon-de, quien manifiesta que “todos los barrios tienen que tener juntas vecinales, para que todos llevemos nuestro reclamo al municipio, ojalá que sigan creciendo, que se sigan creando más”, ya que es necesario que los vecinos se organicen y comentó que “en Río Gallegos todas (las juntas) estamos creciendo parejo, algunas hacemos más, otras menos, pero todas crecemos, mi anhelo sería que todas las juntas vecinales crezcan y que todos podamos tener una representación”.
Cuentas claras
Si bien la idea es trabajar por el vecino, Bahamonde reconoció que no siempre se encuentran con las puertas abiertas, ya que “hay de todo, tenés vecinos que te aceptan, que te agradecen que estés luchando por los problemas que tiene el barrio, y hay vecinos que no te quieren abrir la puerta”, y comentó además que la junta se financia económicamente con la ayuda de cada vecino mediante una cuota social y voluntaria con la cual “solventamos los gastos de hojas para el boletín mensual” y se realizan diversas tareas, entre las que destacó el pago de contenedores que se consiguieron el año pasado, cuando por un conflicto municipal no se realizaba la recolección de residuos, además de atender diversas emergencias.
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